Ronda el cuarto de hora de la segunda mitad cuando se produce una jugada que puede cambiar radicalmente el discurrir del partido. A la salida de un córner, Martínez comete un penalti innecesario sobre Santi Santos y ve su segunda tarjeta amarilla. Mena convierte desde los once metros y la Cultural Leonesa empata la contienda por segunda vez. La última media hora, con ventaja numérica sobre el terreno de juego, se presenta como el escenario propicio para que los leoneses logren la primera victoria de la temporada. Víctor, Mena y Yagüe lo podrían haber logrado, pero malgastan sus oportunidades y el marcador permanece inmóvil hasta el final. Transcurrido un mes de competición y seis partidos después, los hombres de Monteagudo siguen sin saborear las mieles de la victoria.
Llegamos a San Sebastián gracias a las autopistas de la información, como antes se decía, pues el partido se retransmite online a través de la página web de la televión autonómica vasca. La imagen es buena, pero inquietante, porque el panorama pronto se torna desfavorable para los intereses culturalistas. Cruxat, alocado toda la tarde, demora el saque el tiempo suficiente para que el colegiado sancione a su equipo con un libre indirecto que se acabará convirtiendo en el primer gol del partido. Las salidas temerarias de su guardameta podían haber condenado al conjunto leonés que, sin embargo, conseguiría igualar el tanteador tras recoger Mena un centro de Vergara y batir a Ramírez desde el pico del área pequeña.
Tras esta jugada, la Cultural disfrutó de sus mejores momentos y movió el balón con soltura en la zona ancha, lo que se ha mostrado como su única virtud hasta ahora, puesto que ni define en área contraria ni defiende la suya con seguridad. Cercano ya el descanso, llegaría un nuevo mazazo para los pupilos de Monteagudo. Pase medido desde el círculo central para el desmarque de Orzkoi, que rompe el fuera de juego, controla con el pecho y eleva el esférico por encima de Cruxat al fondo de las mallas. Una genial jugada ante la que no cabe más respuesta que el aplauso.
Con ambos equipos en los vestuarios, escuchamos las impresiones de Álvaro Cervera, presente en la grada de Zubieta, a través de los micrófonos de la Cadena Ser. El exentrenador culturalista, ahora al timón del Real Unión de Irún, sin querer decir demasiado, dijo lo suficiente. Con sus palabras, parecía compadecerse de su antiguo equipo como el viejo tutor que contempla sin demasiado asombro el deambular errático de un antiguo pupilo. El próximo domingo, año y medio después de la triste derrota frente al Sabadell, Cervera volverá con su nuevo equipo al Reino de León, para medir su estilo de escultor recio y disciplinado al de los poetas en verso libre de la Cultural Leonesa. Para lograr la hazaña, Monteagudo confiará en recuperar a Diego Calzado y seguir afinando la puntería de sus primeras espadas.
sábado, 25 de septiembre de 2010
La Cultural tampoco despeja sus dudas en Zubieta
lunes, 20 de septiembre de 2010
Resignados con un punto en el viaje a Mieres
Un buen número de leoneses se desplazó a Mieres para presenciar el encuentro que habrían de disputar sus dos equipos: el Caudal y la Cultural. Lo radiante del día y el hecho de tratarse del desplazamiento más corto de la temporada invitaban a la excursión. Ahora o nunca, porque pronto el frío invadirá los campos del grupo II, encerrando a los aficionados en sus domicilios al abrigo del receptor de radio. Los resultados, por otra parte, y aunque no debiera servir como excusa, tampoco están resultando un incentivo para los incondicionales.
Pero antes de comentar los sofocantes sucesos acaecidos sobre la alfombra sintética de los Hermanos Antuña, nos desviamos por la carretera de Turón hasta Figaredo, donde vamos a refrescarnos con unos culines de sidra y degustar algunos de las viandas emblemáticas que nos ofrece nuestro vecino Principado. El ambiente es excelente y a la mesa se sienta, cosa poco habitual, un nutrido grupo. El paisaje, en este punto del valle, resulta idílico y ese eco espiritual que emana de las montañas invita a la reflexión. Una lástima que el explosivo motor de los coches que pasan apresurados rompa el hechizo del entorno. Ya en las calles aledañas al estadio, sin embargo, se disipa el espejismo y nos damos cuenta de que no hemos venido a pastorear ni los jugadores del Caudal, a pesar del blanco de su uniforme, se van a comportar como mansos corderillos.
Dicho queda que la presencia de culturalistas en Mieres fue notable, al menos en términos relativos. Lo reducido del aforo nos puede haber dado una impresión distorsionada. Es el Hermanos Antuña un estadio modesto pero apropiadamente remozado. Cuenta con dos tribunas cubiertas, tapia en los fondos y una pequeña pista de atletismo alrededor del rectángulo de juego. Allí, bajo un sol justiciero, los alrededor de 150 leoneses o, mejor dicho, el grupo más bullicioso de ellos, se hizo sentir desde minutos antes del pitido inicial con sus cánticos y gritos de apoyo.
Lo ocurrido durante los 90 minutos siguientes ya ha quedado recogido en muchas otras crónicas. A pesar de las variaciones introducidas en el once inicial por parte de Alberto Monteagudo, las constantes vitales de la Cultural apenas variaron con respecto a lo visto en los partidos precedentes: control del balón, inciativa del juego y poco remate. Algunos de sus futbolistas siguen adornándose en exceso y parecen empeñados en llegar al gol a través de la jugada perfecta. Lo más triste, tras haber sometido por completo al Caudal durante la primera mitad, fue acabar pidiendo la hora, cuando, en los últimos minutos, el conjunto visitante amenazó seriamente la portería de Diego Calzado. Como resumen, podría decirse que segundas partes, desde la perspectiva culturalista, tampoco fueron buenas en Mieres.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Un guión conocido en el Reino de León

Las buenas historias suelen preparar la dinamita al comienzo y prenderle fuego al final. Cultural y Zamora, sin embargo, dispararon en el centro de la diana nada más iniciarse las hostilidades, pero fueron incapaces de lograr más tarde el tanto con el que ponerle la guinda al drama y conseguir los tres puntos en juego. El conjunto leonés hilvanó la jugada perfecta nada más sacar de centro: balón al espacio de Marín hacia Mena por banda derecha, centro raso desde la línea de gol, dejada hacia atrás de Viola que recoge de la Mata y remate inapelable del culturalista tras dejar sentados a dos defensores. El primero de la temporada fue un gol de categoría, pero la euforia apenas duró en el graderío. El Zamora aprovechó una falta cercana al pico del área para igualar el marcador con el certero remate de Iker Torre.
Habían transcurrido cinco minutos y el partido volvía a comenzar, aunque ya había quedado patente que sería una tarde de sufrimiento para las defensas de ambos equipos. Alberto Monteagudo decidió partir con los mismos personajes que habían caído derrotados frente al Eibar y los argumentos utilizados para buscar un mejor resultado fueron similares. Destacaron Marín y Mena, muy incisivos por banda derecha y también Viola: el canterano aún no ha visto puerta, pero sus prestaciones van en aumento domingo tras domingo.
A pesar de que la retaguardia zamorana daba muestras de vulnerabilidad, el dominio culturalista no se tradujo en un segundo gol. Llegado el segundo tiempo, las ganas de agradar y conseguir el primer triunfo de la temporada empezaron a pasar factura. La Cultu comenzó acelerada la segunda mitad y acabó atolondrada por las prisas y la precipitación. Aprovechando la frustración de sus rivales, el conjunto rojiblanco dispuso de varias situaciones claras de contraataque para asestar el golpe definitivo, pero se encontró con un inmenso Diego Calzado, protagonista inesperado, cuyas paradas evitaron el desastre para los suyos en la recta final del partido. Saliendo del banquillo intervinieron Yagüe, Chema Mato y Rubén Pardo, aunque su papel no fue más allá del de simples figurantes.
Visto lo visto en estos tres primeros partidos, parece evidente que, si bien el nuevo proyecto culturalista ha ganado en calidad con respecto a la temporada pasada, el acomplamiento de sus piezas aún está muy lejos de ser el necesario para mejorar los resultados. Quien más quien menos, ojeando la clasificación, habrá tenido la sensación de haber visto ya esta película.
domingo, 5 de septiembre de 2010
El Eibar se indigesta a la Cultural
Lo malo no es perder, decían antaño, sino la cara que se te queda. Perder con todo un Eibar, siendo realistas, puede entrar dentro de lo admisible; la imagen ofrecida por la Cultural en la segunda parte de ayer, sin embargo, es de las que invitan a pensar en otra cosa. Tras el gol de los azulgranas, en el arranque del segundo tiempo, los jugadores locales perdieron las ideas, las fuerzas y, lo peor de todo, dieron una lamentable sensación de impotencia a la hora de buscar la portería contraria. Durante muchos minutos antes del pitido inicial fue patente que el resultado era totalmente inamovible. Es por ello que, nada más señalarse el final del encuentro, los espectadores buscaron presurosos la puerta de salida, sin ganas de hacer comentarios, sumidos en la tremenda decepción de ver a los suyos perder en su primera comparecencia en el Reino de León.
Y la decepción fue tal porque la tarde había comenzado por otros derroteros. La Cultural saltó a su estadio sin complejos y con apetito de balón para medirse a un claro favorito al ascenso. Curro entró en el once titular y por fin vimos ese fútbol de combinación que pretende implantar Monteagudo. Gracias a la movilidad de los hombre de arriba y el buen manejo de Quique de la Mata y el propio Curro, las ocasiones comenzaron a llegar para el equipo local. Tuvo que ser Zígor, el guardamenta eibarrés, con dos buenas intervenciones, quien salvara los muebles para los suyos. El conjunto vasco, tirando de oficio, salió vivo de los minutos dulces de su rival y esperó su oportunidad sin correr riesgos.
Y dicha oportunidad se presentó. Tras un ataque del Eibar, Diego Calzado sacó rápido buscando la contra, pero dos jugadores culturalistas se hicieron un lío con el balón que, recuperado por los visitantes, acabaría en la portería leonesa tras un centro preciso y un cabezazo inapelable de Cuevas. A pesar de los cambios, la Cultu careció de capacidad de reacción y fue progresivamente asumiendo su suerte, al mismo tiempo que los espectadores iban enmudeciendo. En las postrimerías del encuentro, Mena lograría marcar, aunque el tanto nunca subió al marcador, tras ser anulada la jugada por falta previa de Viola. Al final, más allá del resultado, hubo que lamentar un hecho aún más triste: la muerte de un veterano espectador que se desvaneció en la grada minutos antes de comenzar el partido. A poco que cambien las cosas, nuestra próxima crónica tendrá un tono más risueño.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Bien, pero no
El Municipal de Guijuelo es un estadio familiar. Hinchas locales y visitantes se acomodan juntos, en la única grada existente, muy cerca de la línea lateral, encima de los jugadores, a los que casi se puede tocar y arengar, incluso, como si uno fuera el mismísimo entrenador. A juzgar por lo visto el domingo, el paisanaje se conduce por allí pacíficamente y muestra un desapego fuera de lo habitual, alabando y criticando a propios y ajenos sin distinción, seguramente poco acostumbrados a gambeteos y florituras. En este caluroso arranque liguero no vimos nada de lo uno ni de lo otro. Algo más abajo, a ras de césped, o algo que se le parece, unos pocos, apoyados sobre la barra separadora, presenciaban la contienda como si fueran las fiestas del pueblo y el encuentro lo disputara un puñado de mozos de la comarca.
Mediada la segunda mitad, Chema, el que fuera nuestro Chema, condujo el balón entre varios rivales, se hizo un espacio cerca de la frontal del área y disparó. Alto, por encima del larguero. Fue una de las acciones más vistosas de la tarde y alguien desde abajo, apoyado en la barra blanca, sentenció: "¡bien, pero no!", arrancando alguna risa entre sus vecinos. Podemos ahora robar el comentario y aplicárselo a la Cultural, aunque habría que advertir que estamos siendo benévolos. En defensa, el primer once de Monteagudo se mostró fiable y contundente, especialmente en la zona central, donde Santi Santos y Orlando cumplieron con su labor. Por delante de ellos, Cedric destacó por encima del resto de sus compañeros, mostrándose como un fajador incansable y un perro de presa intimidante, capaz de descargar el balón controlado con solvencia.
Hasta ahí, bien. Pero no, esta no es la Cultural de la que nos habían hablado en pretemporada. El balón no salió jugado desde atrás, ni hubo combinaciones en el centro del campo, ni se llegó por banda. Seamos optimistas, sin embargo, pues esto no ha hecho más que empezar y Guijuelo no era la plaza más indicada para ponerse a dar muletazos. Eso sí, lo que allí vimos, desgraciadamente, fue una sublime reedición del patadón y tente tieso tantas veces empleado la pasada campaña a las órdenes de Yosu Uribe. En la faceta ofensiva, no podemos hacer mención a ningún culturalista más allá de un par de disparos lejanos de Chema Mato que dejaron dolorido al guardamenta local.
A pesar de disfrutar de un mayor dominio territorial, el Guijuelo se mostró igualmente incapaz que la cultu a la hora de dominar la pelota. Para romper el empate inicial, sólo logro recordar dos situaciones que realmente pudieran haberlo logrado. La primera, un inocente penalti cometido por Marín y que el conjunto charro lanzó fuera; la segunda, la entrada de Chema, el único jugador capaz de marcharse de su par. Por desgracia para él, Alberto Monteagudo puso en el campo al espigado Martín y las carreras del exculturalista no lograron convertirse en un morboso titular el lunes en los diarios.

