Tras alcanzar la cifra de 66 puntos y haber conseguido abrir una brecha de 7 con respecto al tercer clasificado, la Cultural Leonesa, a falta de 2 partidos para su conclusión, se ha asegurado el subcampeonato liguero. Sólo el Real Unión de Irún se ha mostrado superior a los leoneses, principalmente gracias a su mayor rendimiento en los desplazamientos. Tras muchos meses de ardua competición, los muchachos de Álvaro Cervera han mostrado una gran regularidad, manteniéndose invariablemente en la segunda posición desde la tercera jornada. Sus armas, por todos conocidas: defensa férrea, poco riesgo en la búsqueda de la portería contraria y máximo aprovechamiento de los goles conseguidos. Tras varias temporadas decepcionantes, esta vez la Cultural sí ha cumplido, y con holgura, el objetivo de disputar el play-off de ascenso a Segunda División y, además, contará con la ventaja de disputar como local el partido de vuelta en la primera de las eliminatorias.
Objetivo cumplido. Y ahora, ¿qué?
El aficionado leonés parece compartir el sentir de que a su equipo no le corresponde la categoría por la que lleva penando innumerables temporadas, esta 2ª B que reduce a sus habitantes al casi absoluto anonimato deportivo. El aficionado leonés, llegados a este punto, olvidará las carencias de su plantilla y la precariedad de la situación económica e institucional en la que el club está sumido. Olvidará incluso todas las oportunidades perdidas en el pasado, esas otras fases de ascenso en las que la ciudad rebosaba optimismo y acabó sumida en la desilusión. El aficionado leonés, como no podría ser de otra manera, volverá a soñar. El míster, como era de esperar, tiene los pies en el suelo. Los demás, nos permitiremos creer en una nueva misión imposible.