miércoles, 20 de enero de 2010

La Cultural vence al Izarra para seguir con vida

Chema se hizo con el balón en mitad del terreno, avanzó en perpendicular a la portería rival, resistió la acometida de un defensor, entró en el área y, de chut cruzado, envió el esférico al fondo de las mallas. Así llegó el tercer gol de la Cultural, el que dejaba el partido, ese calificado por algunos como el más impotante de la historia reciente del club, visto para sentencia. Como es natural, el público reaccionó con júbilo, pues era de vital importancia que los tres puntos se quedaran en casa, pero había algo más. Los aficionados querían agradecer a Chema, el autor del gol, el hombre que cobra demasiado, su entrega y su esfuerzo para que la cultu pueda continuar una temporada más en 2ªB


Chema es, hoy por hoy, la viva imagen de los despropósitos de un consejo de administración caduco. El carrilero navarro firmó en su día por una cantidad elevada y que ahora, inmerso en la ley concursal, el club no puede asumir. En virtud de una cláusula de su contrato, su relación con la entidad sería prorrogada por una temporada en caso de jugar otro partido más y es precisamente por eso, para evitar su renovación, por lo que el entrenador no puede alinearle durante más de media hora. Esta es la paradoja: el hombre que sería titular indiscutible para conseguir la salvación del equipo sobre el césped, es el que podría hundirle económicamente con un sueldo exhorbitante.

La gente está con Chema, pues siempre ha tenido un comportamiento irreprochable y su manera de jugar aguerrida hace vibrar a los espectadores. Estos tampoco tienen muchas otras cosas a las que agarrarse. La realidad es que, con o sin la participación del navarro, la situación del equipo apunta al drama. Frente al Izarra, volvieron a verse las mismas virtudes y los mismos defectos que ya se hacían patentes en el mes de septiembre. Y lo peor de todo, teniendo en cuenta la situación clasificatoria, es la escasa picardía que el equipo demuestra a la hora de manejar los partidos. Resulta sorprendente que fuera precisamente con el marcador en contra cuando el Izarra disfrutó de más espacios y tuvo incluso ocasión de salir en varias ocasiones el contraataque. Afortunadamente para los leoneses, el intercambio de golpes acabó resolviéndose a su favor.

Hoy miércoles, en partido de puertas abiertas, pocas dudas quedan de que la Cultural seguirá siendo fiel a su estilo: atrevido, temerario incluso, para intentar derrotar al Montañeros. Chema partirá desde el banquillo para evitar una renovación que, de acuerdo con las cuentas del jugador, ya ha sido consumada. No parece prudente apostar por esta Cultural que vive en una permanente ruleta rusa en todos los departamentos. La victoria ante el Izarra, eso sí, concede un pequeño margen al optimismo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Pedro Rabanal acude al rescate

El año recién estrenado no ha modificado la trayectoria de la Cultural Leonesa, que no gana un partido desde el pasado 8 de Noviembre y sigue en puestos de descenso. En los dos desplazamientos con los que ha comenzado 2010, los muchachos de Yosu Uribe sólo han sido capaces de obtener un punto y su situaciónen la tabla, justo en el ecuador de la competición, se torna ya inequícovamente dramática. La derrota frente al Pontevedra ha sido la gota que colma el vaso de la paciencia de los culturalistas, quienes han dirigido su enfado hacia la figura del entrenador, cuyo discurso invariablemente optimista se aleja cada día más de la realidad del equipo al que dirige. El míster, a pesar de los resultados, ha recibido el respaldo categórico de Pedro Rabanal, el nuevo Director General Corporativo de la entidad.

Desde su nombramiento, hace apenas 15 días, Pedro Rabanal ha dado un vuelco a la situación institucional del club, cuyo paulatino desarraigo con respecto a la ciudad que le da nombre se ha hecho casi total desde el pasado verano, cuando el desmantelamiento de la plantilla que logró el subcampeonato fulminó la ilusión de un gran número de socios. La Cultural, desde entonces, se ha parecido más un niño huérfano y sin rumbo que a un club de fútbol y ha acudido a Pedro Rabanal como el hijo pródigo que, fracasado, vuelve al hogar. A pesar del poco tiempo transcurrido desde su nombramiento, la actividad del Director General ha sido intensa. Entre otras cosas, ha viajado con los jugadores a Vigo y Pontevedra, ha mantenido conversaciones con Chema para intentar arreglar la incómoda situación del jugador y ha recorrido los medios de comunicación leoneses con la intención de presentarse y presentar su plan de actuación a los aficionados.

Obviamente, es prematuro para evaluar la labor de la nueva mano derecha del presidente Cueto, cuyas buenas intenciones tendrán dificultades para convertirse en hechos en el día a día de un club maniatado en lo económico y acosado en lo deportivo. Por el momento, eso sí, su irrupción ha puesto a la Cultural en el primer plano informativo y ha insuflado esperanzas en el socio, que veía languidecer al club de sus amores sin que nadie pareciera dispuesto a poner remedio. Ese remedio quizás comience con el nuevo liderazgo procedente de los despachos, pero pasa ineludiblemente por salvar la categoría sobre el terreno de juego. Para ello, Director General, entrenador y capitán han comparecido en rueda de prensa apelando a la unión de quienes siguen a la Cultural y solicitando el apoyo de la hinchada para los próximos encuentros.

Este domingo, en el Reino de León, frente al Izarra, rival directo en la zona baja, tendrá lugar la primera final y es de esperar que quienes acudan al estadio lo hagan con la intención de ser el jugador número 12. Los socios, en una inciativa de urgencia, dispondrán de una entrada gratis con el find de mejorar el ambiente en el graderío. A pesar de las buenas intenciones, otro resultado negativo dejaría un escaso margen de maniobra antes de que las medidas drásticas se conviertan en una obligación.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Jugamos como nunca y perdimos como siempre

La actuación de la Cultural Leonesa frente al Palencia podría ser resumida con la frase que da título al artículo de hoy, una de esas sentencias tajantes e inclementes de las que la jerga futbolística posee un amplio repertorio. A tenor de lo visto en el Reino de León, puede ser que la apreciación resulte exagerada y hasta inexacta, puesto que ni los leoneses hicieron un fútbol de alta escuela, ni se retiraron a los vestuarios de vacío. Sin embargo, poniendo en una balanza los méritos de unos y otros, no cabe duda que el empate cosechado por los locales tienen un inequívoco sabor a derrota.

Hace quince días ironizábamos con el optimismo que mostraba Yosu Uribe en sala de prensa y que contradecía lo preocupante de la situación clasificatoria del equipo. La realidad le ha dado parte de la razón, al menos en la tarde de ayer, puesto que sus muchachos han cuajado, línea por línea, un partido realmente completo y bastante aproximado a su verdadero potencial. La cultu aprobó con nota el examen con la pelota en los pies y Segovia se pareció, por fin, a lo que debe ser un organizador de juego, distribuyendo la posesión al compañero mejor situado. Los defensas, tan propensos al error garrafal, cumplieron a la perfección con sus tareas, con mención especial para Pereira, encargado de marcar a un perro viejo como Paulino, ya algo escaso de físico, pero inagotable de recursos dentro del área.

Llegaban en puestos de playoff y seguramente pletóricos de moral, aunque los ruidosos hinchas palentinos tuvieron que contener la respiración en varias ocasiones. El punto con el que celebraron el pitido final se lo deben agradecer a su portero, Rebollo, que evitó la victoria culturalista con varias intervenciones de mérito. La primera de ellas nada más comenzar el partido, cuando Ferrán recibió un pase filtrado entre los defensores y su tiro raso tropezó con la pierna del cancerbero. Ya en la segunda mitad, Jito pudo haber agrandado su leyenda con un remate desde el punto de penalti, aunque la estirada fenomenal de Rebollo se lo impidió. Chema, condenado a salir desde el banquillo, creó varias situaciones de remate para sus compañeros que los defensores morados desbarataron imitando los lanzamientos en plancha de Carles Puyol en el que ahora llaman clásico.

Mientras rodeábamos el estadio en dirección a casa, aprovechando una tregua de la lluvia, el tío Lin y yo seguíamos masticando lo visto instantes antes sobre el terreno de juego. La Cultural sigue sin salir de la poza, eso es innegable, aunque ha superado claramente al tercer clasificado de la competición. Ya se sabe, el fútbol es así y el que perdona lo paga. En las gradas, el partido parecía que aún no había terminado para algunos y se oían improperios y lindezas varias entre los miembros más revolucionados de ambas aficiones, presumiblemente a modo de despedida.