Este modesto blog nacía, allá por Septiembre del año 2007, con la intención de contar las pequeñas historias de un discreto club de fútbol desde la óptica personal de un simple aficionado con ganas de disfrutar del noble arte del balompié. También nacía con la firme esperanza de ver llegar el día en que focos mucho más poderosos ocultaran el tenue resplandor de linterna que son los comentarios aquí vertidos. Tras el frustrado intento de gloria del verano pasado, los aficionados de la Cultural Leonesa viven hoy en un irrefrenable estado de euforia al conocer que el bombo copero les han emparejado con el equipo más admirado y admirable del momento: el Fútbol Club Barcelona.
Algo parece indicar que la plantilla culturalista se tomó la participación en el torneo del KO con un gran interés ya desde la primera ronda. Entonces tuvieron que remar contra corriente frente al Lemona, para acabar consiguiendo el pase en los lanzamientos de penalty. El siguiente escalón midió a los leoneses con el Estepona, en un partido fantasmal en el Reino de León, que acabó con un contundente resultado a favor de los locales. Al envite del pasado miércoles en Ontinyent se llegó con el lastre de un inicio liguero preocupante y la tremenda dificultad de un rival en racha y líder invicto del grupo III de 2ªB. Los muchachos de Yosu Uribe, sin embargo, sacaron fuerzas de flaqueza para superar a los levantinos en una nueva tanda de penaltis, llevando el delirio a una ciudad que estuvo pegada a la radio hasta la medianoche.
Al conocer que el bombo nos había regalado la tan ansiada visita de un grande, el Barça más grande de todos los tiempos, la emoción me hizo retroceder a otra época, muchos años atrás, y sentir de manera renovada la ingenua emoción del adolescente. Recordé aquella eliminatoria de los años 90 frente al Real Valladolid, aquel partido de vuelta en el mismísimo José Zorrilla, en el que los Ballesteros, Ángel Luis, Juan Carlos o Carolo, entre otros, me hicieron soñar con la posibilidad de asistir a un auténtico milagro futbolístico. Quizás aquel fuera mi bautismo culturalista, el instante en que unos colores quedaron tatuados en el corazón. Todo buen aficionado ha de pasar por algo similar, como un rito de inciación que guía el destino de un ser humano para siempre.
Esta eliminatoria pasará a la historia de la Cultural y permanecerá en la retina de sus aficionados. Sin embargo, es de esperar que sus consecuencias vayan más allá de la apetitosa gratificación económica que supondrá para el club. Esta ha de ser una eliminatoria que marque un antes y un después en la masa social culturlista: que haga afición. Que regresen los que un día abandonaron, que pierdan el miedo los que nunca creyeron, que se emocionen los que ni siquiera sabían que esto podía pasar aquí. La visita del Barça es la gran oportunidad que esta ciudad tiene de recuperar a su equipo de fútbol. Y quienes hoy dirigen el club tienen la ineludible responsabilidad de poner de su parte para que esos 90 minutos de fiesta sean la semilla de una Cultural más respetada y más querida.
El próximo día 28 de Octubre mucha gente experimentará una emoción desbordante, algo de lo que el abono a la plataforma digital no es más que una burda imitación. Ojalá que a nadie se le olvide cuando los focos se apagen esa noche de ensueño.
viernes, 9 de octubre de 2009
La Copa trae a León al FC Barcelona
domingo, 27 de septiembre de 2009
La Cultural se merienda al Guijuelo

Teniendo en cuenta los resultados cosechados hasta el momento, podría decirse que las crónicas han sido bastante benignas con el juego de los hombres de Yosu Uribe. A juzgar por lo visto ayer, los rasgos definitorios de la Cultural siguen siendo los mismos que ya se adivinaban en el partido inaugural: vocación ofensiva, medio campo endeble y falta de oficio para manejar el marcador. Frente al Guijuelo, se volvieron a ver las mismas virtudes y los mismos defectos de jornadas anteriores, aunque los salmantinos desaprovecharon la oportunidad de llevarse un punto de León en el último cuarto de hora, cuando los locales se encerraron en su propio campo y defendieron su portería con más nerviosismo que acierto, aunque con éxito al fin y al cabo.
Hasta entonces, el dominio territorial y las aproximaciones más peligrosas habían caído del lado culturalista. Aprovechando que el Guijuelo colocó muchos efectivos por delante del balón, la Cultural buscó la conducción rápida de Chema y Denís para llegar a las proximidades del área contraria. Los centros en busca de la cabeza de Jito y los disparos desde la frontal no dieron el resultado apetecido, pero provocaron el aplauso de un respetable inusitadamente comprometido. Las discutidas decisiones del colegiado, que expulsó a Uribe, añadieron más dramatismo a un partido movido que llegaba al descanso con el marcador inicial.

La segunda mitad se inicó con Denís como protagonista, pues el pequeño jugador castellonense protagonizó varias arrancadas por banda izquierda que llevaron la inquietud a la portería defendida por Montero. Precisamente de un córner forzado por el propio Denís llegaría el gol de la victoria, una jugada embarullada con varios remates a bocajarro en la que la pelota no llegó a besar la red. El linier esprintó en dirección al centro del campo y el júbilo se apoderó del graderío. Fue un gol fantasma al más puro estilo, aunque no sirviera para disipar los fantasmas de la Cultural que, una vez más, no supo gestionar la ventaja en el marcador. A partir de ese momento, el Guijuelo se adueñó de la pelota y dispuso de varias oportunidades para conseguir el empate.
Recurriendo al tópico, podría decirse que, en esta ocasión, el fútbol sí hizo justicia a los méritos presentados por unos y otros. Los asistentes abandonaron el estadio con una sensación de alivio, pero hablando de fútbol. Más allá de la crónica de un partido que no quedará para el recuerdo, el mensaje que los fieles culturalistas dejaron ayer en el estadio fue su deseo de seguir disfrutando de las emociones del deporte rey y su compromiso con un club cuyos actuales gestores han colocado en la situación más comprometida de su historia reciente.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Desconcierto frente al Lemona
Dos empates y una derrota, ese es el bagaje que presenta la Cultural en el arranque del campeonato liguero. Con 2 puntos en su casillero, los llamados a ser nuevos ídolos de la afición leonesa sólo han cosechado mayor botín que Racing de Ferrol y Osasuna B, con quienes comparten las siempre ingratas posiciones de descenso. Esta situación clasificatoria, aunque anecdótica a estas alturas, no ha pasado desapercibida para el sector periodístico, con cuyas preguntas al respecto tuvo que lidiar Yosu Uribe ya en la rueda de prensa inmediatamente posterior al empate sin goles producido ante el Lemona.
Este blog siempre ha pretendido opinar desde la mesura y la racionalidad, si es que la razón puede tener algún lugar en el mundo del fútbol, claro. Y soy consciente de que todo nuevo proyecto, compuesto como este casi desde cero, necesita del paso de las semanas para asentarse y dar una medida aproximada de su potencial y sus posibilidades. Sería absurdo entrar ahora a discutir el quehacer de un entrenador que ha contado con poco tiempo y pocos recursos para la confección de la plantilla y que, por otra parte, llega con un currículum más que respetable.

Dicho esto, si tuviera que limitarme a lo visto frente al Lemona, llegaría a la conclusión de que la Cultural Leonesa se ha olvidado de contratar a un entrenador. Cómo explicar si no, que el equipo juegue a una cosa la primera parte y a otra totalmente opuesta en la segunda. Con Segovia tratando de llevar el peso organizativo del conjunto los primeros 45 minutos, los locales trataron de mantener el balón a ras de suelo, buscando combinar en corto, pero sin desmarques efectivos y con demasiada parsimonia. En la segunda mitad, y más aún tras la salida de Richar, la dirección de juego pasó a estar en los pies del guardameta, Saizar, que se dedicó a lanzar patadones apresurados en busca del área contraria, convirtiéndose el partido en un correcalles del que ninguno de los contendientes pudo obtener frutos. En ambas mitades, sin embargo, el único denominador común fue la falta de calidad, pues los jugadores no ejecutaron ninguna de las partituras con orden y acierto, sino más bien con desconcierto.
Tras estos dos primeros encuentros disputados en el Reino de León, la verdad es que no queda claro el estilo de juego que quiere implantar Yosu Uribe para la Cultural. Se intuye que ha de ser vivaz, valiente, con la victoria como único imperativo. Queda pendiente, eso sí, descubrir la manera de llegar a ella.
Etiquetas: Cultural Leonesa Lemona Yosu Uribe
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